Uno de los errores más grandes que las personas cometen inadvertidamente cuando se comunican con otros es pasar sus sentimientos, perspectivas u observaciones como un hecho. Esto sucede especialmente cuando se comparten mensajes difíciles, como comentarios críticos para un colega o jefe. Como era de esperar, esto a menudo conduce al conflicto o la frustración, en lugar de la resolución o el cambio que buscabas.
En tales situaciones, la clave es evitar pasar sus sentimientos como declaraciones objetivas y, en particular, evitar hacerlo de una manera que pueda parecer un juicio. Tome estos dos ejemplos de dar un comentario de colega aparentemente desprotegido:
"No estaba interesado en lo que tenía que decir en la reunión de la semana pasada".
"Cuando compartí mis ideas en la reunión de la semana pasada, noté que no hacía contacto visual ni compartía sus pensamientos, y sentí que no estaba interesado en lo que tenía que decir".
El primero declara sus sentimientos como un hecho, y cierra la conversación al darle a su colega la oportunidad de negar o estar en desacuerdo; él podría responder: "Bueno, no, en realidad estaba muy interesado".
En el segundo ejemplo, sin embargo, su colega no puede discutir sus sentimientos. También hace que sea más difícil negarlo al dar detalles sobre qué le hizo percibir la situación de la manera en que lo hizo. Incluso si él no quiso hacerlo, sentiste que no estaba interesado. La conversación ahora puede centrarse en el efecto, en lugar de la intención.
El truco es usar esta fórmula simple: "Cuando hiciste / dijiste X, sentí Y".
Incluso puedes agregar "La próxima vez, sería genial si pudieras hacer Z" si hay un cambio procesable que crees que ayudaría. Con un poco de práctica, esta estrategia puede convertirse en una segunda naturaleza y convertirlo en un profesional en el manejo de conversaciones desafiantes.




